Sí, la reduflación es legal en España siempre que el peso o volumen real aparezca en el etiquetado del producto.
La legislación actual exige que el envase muestre la cantidad que contiene, pero no obliga a informar de que se ha reducido respecto al formato anterior. Es decir, el fabricante puede pasar de 500 g a 450 g sin avisar, siempre que el nuevo peso aparezca en la etiqueta.
Esto deja al consumidor en desventaja, porque tiene que recordar o comparar por su cuenta si el producto ha cambiado de tamaño.
Francia ha ido un paso más allá. Desde noviembre de 2023, las grandes superficies de más de 400 m² deben señalar de forma visible cualquier reducción en el contenido de un producto. La cadena Carrefour ha sido pionera en colocar avisos en los productos afectados, lo que ha creado presión sobre los fabricantes.
En España, esto va a cambiar. La Ley de Consumo Sostenible, aprobada como anteproyecto en julio de 2025, incluye una medida específica contra la reduflación. Cuando entre en vigor (previsto para septiembre de 2026), las empresas tendrán un plazo de 90 días para informar de forma clara y visible cuando reduzcan el contenido de un producto sin bajar el precio.