Así, en este ejemplo, si la cuota mensual de la hipoteca es de 700 euros, el precio del alquiler debería de ser de 910 euros:
700 euros x 30 % = 210 euros
700 euros + 210 euros = 910 euros
De esta manera no hay estrés financiero para pagar el IBI, comunidad, seguros, etc.
Además, una vez finalizado el pago de la hipoteca, el inmueble pasa a ser un activo que continúa generando ingresos pasivos.
Segundo ejemplo: deuda buena para formación
Otro ejemplo de deuda buena es la financiación para formación y educación.
Aunque inicialmente supone un gasto y no genera ingresos inmediatos, la inversión en formación puede multiplicar tu capacidad de generar ingresos a lo largo de tu vida profesional.
Por ejemplo, un máster especializado puede aumentar tu salario anual en un porcentaje significativo, haciendo que la inversión inicial se recupere con creces.