En estos casos, la entidad concede un préstamo por tu coche que deberás devolver en cuotas junto con los intereses.
El vehículo actúa puramente como garantía para que, en caso de impago, cubra el importe del préstamo.
Por tanto, no implica el cambio de titularidad.
El vehículo seguirá estando a nombre del prestatario, pero en el caso de no realizar la devolución del préstamo, existe el riesgo de perder el vehículo, pues hace de garantía en caso de impago.
La principal empresa con este tipo de condiciones es Ibancar y el importe máximo que ofrece es de hasta 6.000 €.
Si necesitas más capital, puedes recurrir a préstamos con garantía hipotecaria, que funcionan de la misma manera, pero en este caso es la vivienda la que hace de garantía.