Invertir en oro consiste en comprar exposición al precio del oro, ya sea con oro físico, con un ETC o ETF de oro, con fondos que invierten en compañías mineras o con derivados. No es una inversión que pague intereses ni dividendos por sí misma. Su valor depende de lo que otros compradores estén dispuestos a pagar por ese oro en el mercado.
En España, lo más habitual para un inversor particular es elegir entre dos caminos: comprar oro inversión en formato físico (lingotes o monedas que cumplan los requisitos fiscales) o comprar un producto cotizado que replique el precio del oro desde una cuenta de valores.
El oro suele usarse como activo defensivo. Puede servir para diversificar una cartera de fondos de inversión, acciones o efectivo, pero no elimina el riesgo. El precio puede caer durante meses, el euro puede moverse frente al dólar y los costes de compra, custodia o venta pueden comerse parte de la rentabilidad.


