Cambiar hipoteca de banco significa llevar tu préstamo hipotecario a otra entidad para mejorar el tipo de interés, el plazo o ambas cosas. En España, este trámite se llama subrogación acreedora cuando mantienes la hipoteca y cambias el banco acreedor.
La idea es sencilla: otro banco estudia tu caso, te hace una oferta vinculante y, si la aceptas, paga la deuda pendiente a tu banco actual. Tú sigues pagando la hipoteca, pero con las nuevas condiciones pactadas.
Según el Banco de España, la subrogación permite modificar el tipo de interés, el plazo del préstamo o ambos. Si necesitas cambiar otras condiciones, normalmente tendrás que pactar una novación después de la subrogación.
Tiene sentido mirar el cambio si tu hipoteca se firmó con un diferencial alto, si pagas demasiados productos vinculados o si quieres pasar de variable a fija o mixta. Antes de firmar, compara el ahorro real con los costes de tasación, posible comisión y trámites.


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