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¿Qué es la carencia de un préstamo y cómo funciona?
- La carencia permite aplazar pagos del préstamo durante un periodo acordado
- Existen dos tipos: carencia total (no pagas nada) y parcial (solo intereses)
- Los intereses siguen acumulándose y el coste total del préstamo aumenta
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7 min de lectura | Préstamos
Carencia de un préstamo: qué debes saber
Al contratar un préstamo personal o una hipoteca, conviene fijarse en si ofrece un periodo de carencia.
La carencia es un mecanismo que permite aplazar los pagos cuando tu situación económica cambia. Puede ser una herramienta útil, pero también tiene un coste que debes conocer antes de solicitarla.
En este artículo te explicamos qué es la carencia de un préstamo, qué tipos existen, cómo se calcula y cuándo conviene pedirla.
Qué es la carencia de un préstamo
La carencia de un préstamo (también llamada periodo de gracia) es un plazo durante el cual no estás obligado a pagar la cuota completa del préstamo.
En la práctica, se trata de un aplazamiento temporal que te da un respiro financiero cuando no puedes asumir el pago habitual.
El periodo de carencia es una fase opcional que puede pactarse al inicio del préstamo o solicitarse posteriormente, durante la cual se reducen o eliminan los pagos mensuales.
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Es importante entender que la carencia no significa que la deuda desaparezca. Estás posponiendo el pago, pero los intereses siguen acumulándose durante este periodo.
Por eso, solicitar una carencia siempre encarece el coste total del préstamo. Debes valorar si el alivio temporal compensa ese coste adicional.
Tipos de carencia de un préstamo
Existen dos tipos de carencia, y la diferencia entre ambos es importante porque afecta directamente a cuánto pagarás de más al final.
Carencia total
En la carencia total no pagas nada durante el periodo establecido: ni capital ni intereses.
Parece la opción más cómoda, pero tiene un coste mayor. Los intereses no pagados se suman al capital pendiente (lo que se conoce como capitalización de intereses), lo que aumenta la deuda sobre la que se calculan los intereses futuros.
No pagas nada durante el periodo de carencia
Los intereses se suman al capital pendiente, lo que encarece el préstamo
Carencia parcial (o carencia de capital)
En la carencia parcial sigues pagando los intereses cada mes, pero no devuelves capital.
La cuota se reduce considerablemente, ya que solo cubres los intereses generados. Esta opción es menos costosa que la carencia total porque evitas que los intereses se capitalicen.
La cuota mensual se reduce al pagar solo intereses
El préstamo no se encarece tanto porque no se capitalizan los intereses
Cuánto dura el periodo de carencia
La duración del periodo de carencia la establece la entidad financiera y depende del tipo de producto.
En préstamos personales, la carencia suele durar entre 3 meses y 2 años.
En hipotecas, al ser productos a largo plazo, los periodos de carencia pueden llegar hasta 5 años.
El plazo concreto se negocia con el banco y queda recogido en el contrato del préstamo.
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Cómo solicitar la carencia de un préstamo
El proceso para solicitar una carencia tiene varios pasos:
1. Contacta con tu entidad financiera
Explica tu situación actual y pregunta si tu contrato permite un periodo de carencia. Es posible que tengas que aportar documentación que justifique el cambio en tu capacidad de pago (como una carta de despido o un certificado de baja médica).
2. Evaluación y aprobación del banco
La entidad revisará tu solicitud y decidirá si las razones justifican la concesión. No todas las solicitudes se aprueban.
3. Formalización de las condiciones
Si se aprueba, firmarás una modificación del contrato (novación) donde se recogen el tipo de carencia (total o parcial), la duración y las nuevas condiciones de las cuotas posteriores.
4. Reinicio de los pagos
Al finalizar la carencia, se reanudan los pagos regulares. El banco recalculará la cuota mensual, que será algo más alta porque el capital pendiente ha crecido o el plazo restante es menor.
Carencia en hipotecas: Código de Buenas Prácticas
Si tienes una hipoteca sobre tu vivienda habitual y estás en situación de vulnerabilidad económica, puedes acogerte al Código de Buenas Prácticas del Gobierno.
Este código obliga a los bancos adheridos a ofrecer, entre otras medidas, un periodo de carencia de hasta 5 años con reducción del tipo de interés a Euríbor - 0,10 %. Para acceder, debes demostrar que la cuota supera el 50 % de tus ingresos netos familiares.
Cómo calcular el coste de la carencia de un préstamo
Para saber si te conviene solicitar una carencia, lo mejor es calcular cuánto pagarás de más.
Veamos un ejemplo con un préstamo de 25.000 € a devolver en 15 años con un interés TAE del 3 %.
Sin carencia, el importe total a pagar sería de 31.077 €.
Si solicitas una carencia parcial de 6 meses, pagarías 31.236 € (159 € más).
Con una carencia total de 6 meses, el total ascendería a 31.327 € (250 € más).
| Sin carencia | Carencia parcial | Carencia total | |
|---|---|---|---|
| Préstamo: | 25.000 € | 25.000 € | 25.000 € |
| Plazo: | 180 meses | 180 meses | 180 meses |
| Interés TAE: | 3 % | 3 % | 3 % |
| Cuota durante carencia (6 meses): | — | 62,50 € | 0 € |
| Cuota mensual tras carencia: | 172,65 € | 177,36 € | 180,04 € |
| Total intereses: | 6.077 € | 6.236 € | 6.327 € |
| Total a pagar: | 31.077 € | 31.236 € | 31.327 € |
| Coste extra: | — | 159 € | 250 € |
Puedes hacer tu propio cálculo con el simulador de préstamos del Banco de España, que permite comparar escenarios con y sin carencia.
También puedes usar nuestra calculadora de amortización para ver el cuadro de pagos completo.
Ventajas de solicitar la carencia de un préstamo
La carencia es especialmente útil cuando tu capacidad de pago se ve reducida de forma temporal.
Alivio financiero temporal: reduces o eliminas la cuota mensual durante varios meses, lo que da margen a tu economía
Flexibilidad: puedes negociar la duración y el tipo de carencia según tus necesidades. No tienes por qué agotar el plazo máximo
Evitas impagos: mantener la carencia evita entrar en mora y que te incluyan en ficheros como ASNEF, lo que complicaría obtener financiación en el futuro
Cuándo conviene pedir la carencia del préstamo
No siempre merece la pena solicitar una carencia. Recuerda que tiene un coste (pagas más intereses al final), así que conviene reservarla para situaciones que realmente lo justifiquen.
Pérdida de empleo o reducción de jornada: si te has quedado sin trabajo o te han reducido el sueldo, la carencia te da tiempo para buscar una nueva fuente de ingresos sin acumular impagos
Problemas de salud: una baja médica prolongada puede reducir tus ingresos. La carencia te permite centrarte en tu recuperación
Inicio de un negocio o proyecto: los primeros meses de un negocio suelen generar más gastos que ingresos. La carencia puede ayudarte a mantener el flujo de caja
Gastos extraordinarios imprevistos: una avería importante, una reparación del hogar u otro gasto inesperado de gran cuantía
Consejo
Si solo estás justo de dinero durante uno o dos meses, antes de pedir una carencia valora ajustar tus gastos con un presupuesto personal. La carencia es más adecuada para situaciones que duran varios meses.
Desventajas y riesgos de la carencia
Antes de solicitar una carencia, ten en cuenta estos aspectos:
Coste total mayor: los intereses siguen acumulándose durante la carencia, lo que aumenta el importe total que pagarás
Cuotas más altas después: al reanudar los pagos, la cuota mensual será superior a la original porque el capital pendiente ha crecido o el plazo restante es menor
No todos los préstamos lo permiten: algunos contratos no incluyen la opción de carencia, especialmente en créditos rápidos y micropréstamos
Posibles comisiones: algunas entidades cobran una comisión por la novación del contrato al activar la carencia
Diferencia entre carencia y prórroga de un préstamo
Son conceptos relacionados pero distintos.
La carencia es una pausa en los pagos de capital (y en algunos casos también de intereses). Se aplica a préstamos con plazos largos, como préstamos personales e hipotecas. No suele tener un coste directo más allá de los intereses acumulados.
La prórroga es una extensión del plazo de devolución. Es habitual en micropréstamos y créditos rápidos con vencimiento a corto plazo (15-30 días). Suele tener un coste directo de entre 15 € y 75 € por cada extensión de 7 a 30 días adicionales.
En resumen: la carencia te da un respiro sin coste directo (aunque pagas más intereses a largo plazo), mientras que la prórroga tiene un coste inmediato pero extiende el plazo de devolución.
Conclusión
La carencia de un préstamo es una herramienta útil cuando tu situación financiera cambia temporalmente. Te permite mantener el préstamo al día sin caer en impagos, pero a cambio pagarás más intereses en total.
Antes de solicitarla, calcula el coste extra con el simulador del Banco de España y valora si realmente necesitas ese respiro o si puedes ajustar tus gastos de otra forma.
Si necesitas financiación, en Financer puedes comparar préstamos personales de forma gratuita para encontrar las mejores condiciones.
Preguntas frecuentes sobre la carencia de un préstamo
¿Puedo solicitar la carencia del préstamo en cualquier momento?
Sí, puedes solicitar la carencia en cualquier momento de la vida del préstamo, siempre que tu contrato lo permita. Sin embargo, la aprobación depende del banco y de las razones que presentes. Cuanto más justificada sea tu solicitud (desempleo, baja médica), más probable es que te la concedan.
¿Cómo funciona el periodo de carencia en una hipoteca?
Funciona igual que en un préstamo personal: puedes dejar de pagar capital (carencia parcial) o no pagar nada (carencia total) durante un periodo acordado. En hipotecas, los periodos pueden ser más largos (hasta 5 años). Si estás en situación de vulnerabilidad, el Código de Buenas Prácticas del Gobierno puede obligar a tu banco a ofrecerte condiciones más favorables.
¿Cuánto cuesta solicitar la carencia de un préstamo?
La carencia en sí no tiene un coste directo, pero los intereses siguen acumulándose durante el periodo de gracia, lo que encarece el préstamo. Además, algunas entidades cobran una comisión por la novación del contrato.
En nuestro ejemplo, una carencia parcial de 6 meses en un préstamo de 25.000 € supone pagar 159 € más en intereses.
¿Qué tipos de préstamos permiten carencia?
La carencia se ofrece principalmente en préstamos personales a medio y largo plazo e hipotecas.
También es habitual en préstamos para empresas, préstamos ICO y financiación de vehículos. Los microcréditos y créditos rápidos normalmente no incluyen carencia, sino un sistema de prórroga diferente.
¿Qué diferencia hay entre carencia total y carencia parcial?
En la carencia total no pagas nada (ni capital ni intereses) durante el periodo acordado, pero los intereses se suman al capital pendiente. En la carencia parcial solo pagas los intereses mensuales, sin devolver capital. La carencia parcial es más barata a largo plazo porque evita que los intereses se capitalicen.

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