Dependiendo de tu situación, tienes varias alternativas. No todas son iguales en cuanto a importes, plazos y requisitos.
Mini préstamos sin nómina
La opción más accesible. Las entidades de préstamos sin nómina no exigen que tus ingresos vengan de una nómina. Solo comprueban que recibas dinero de forma recurrente, sea por prestación de desempleo, alquiler o cualquier fuente justificable.
Los importes suelen oscilar entre 50 € y 2.000 €, con plazos de devolución de una semana a un año.
Es una opción rápida con pocos trámites, ideal para necesidades puntuales. El inconveniente es que los intereses son más altos que en un préstamo bancario tradicional.
Préstamos con garantía (con ASNEF)
Si eres propietario de un inmueble o un vehículo, puedes acceder a préstamos con garantía hipotecaria o un préstamo por tu coche.
Estas entidades ni siquiera consultan ficheros de morosos porque tu propiedad actúa como respaldo. Los importes disponibles son mayores, pero el riesgo también: si no pagas, puedes perder el bien.
Préstamo Capital es una de las entidades que ofrece este tipo de financiación.
Préstamos con avalista
Si tienes un familiar o amigo con ingresos estables dispuesto a avalar tu préstamo, tus opciones se amplían. La mayoría de bancos tradicionales como BBVA, Santander o CaixaBank aceptan avales.
El avalista se compromete a pagar si tú no puedes, lo que reduce el riesgo para el prestamista y puede traducirse en mejores condiciones (menor interés, mayor importe).
Préstamos para desempleados cobrando el paro
Si estás cobrando la prestación contributiva del SEPE, tienes un ingreso estable y predecible. Muchas entidades online lo aceptan como justificante de ingresos.
Ten en cuenta que la prestación tiene fecha de fin. Asegúrate de poder devolver el préstamo dentro del periodo en que seguirás cobrándola, o de tener un plan alternativo.
También es posible acceder a préstamos cobrando subsidio, aunque con importes más reducidos dado que la cuantía del subsidio es menor.